Vanidad
Este escrito es espontáneo. No me gustan otros y no creo en ellos. No espero que nadie me enseñe nada nuevo. Sigo intentándolo, pero debo de estar haciéndolo mal. Me odian y yo también les odio a ellos. Sé que están tan inseguros, deseseperados y atormentados como yo. Quizá no lo sepan todavía. Quiero identificación, autorrealización.
Si supieran lo que se están perdiendo (...) correrían desesperados a mi puerta. Como si yo fuera el salvador del mundo. No soy ningún falso profeta y todos los profetas son falsos. Nada me falta e imagino una carencia. Algo más terrible que eso? La ilusión es diabólica y yo estoy solo conmigo mismo. Lucho contra mí mismo. Hoy quiero una cosa; mañana lo contrario y mi infancia sólo existe en mi memoria, llena de falsedad, de mimética falsedad. Quería que fuera real y no lo fue. Ya ha quedado atrás.
Quiero aprender para mí, disfutar para mí, ser para mí, pero no puedo. Sólo puedo ser para los demás y el mundo sigue pasando sin demostrar sus ideales, porque tienen capas infinitas y las perseguimos ciegos, sin saber bien por qué lo hacemos. No terminamos de saber ni de hacer. No terminamos de ser. El mundo no termina y nadie sabe lo que es.
Quizá no pueda ser empresario ni artista, ni profesional. Tendré que vivir. Estoy viviendo ahora. Huyo como cualquier otro y no creo en los sacrificios. Creo en el odio que se oculta. En eso creo. En la vanidad humana y en la ira, en la iniquidad. Pero es cierto que a veces hay una belleza especial en la sinceridad, en la sencillez y la veo como una cura o una tregua.
El resto del tiempo somos tiburones sin alma que nos destrozamos sin motivo, sólo porque estamos enfadados. Nos destrozamos con palabras, acciones o pensamientos. Da igual el resultado. La intención es destruir, destruirlo todo. Lo que no podemos destruir, lo tememos o lo adoramos. Es como la parte reptiliana del cerebro, que reacciona luchando o huyendo mecánicamente, sin respuesta racional, sin moralidad, sin "humanidad". Estamos determinados para ser indeterminados.
Da igual que esté cansado y me sienta solo. Quiero despachar esto rápido y no sé a dónde voy, pero creo que no podré fingir por más tiempo, ni podré civilizarme así. Esto no tiene sentido. Prefiero escupir, gritar, llorar, suplicar, pero hacerlo conscientemente, elegirlo, dominarlo. Aceptarlo. El individuo se ríe de la sociedad. Ese es su trabajo. Si no lo hace, delira. Eso es lo que pasa.
No estoy haciendo ningún estudio profundo. Qué significan? Qué solucionan? A quién salvan la vida? Son la impotencia de los menos creativos. Una frase detrás de otra, me desquito impunemente. Me da igual el resultado. Será sincero para mí. No lucho contra ninguna compañía, ningún mercado, ningún individuo, ningún ideal. Todos me parecen igual de irrelevantes y dañinos. Todos me parecen impostores, sucios, débiles. Tanto como yo. No creo en nada y sigo aquí por algo oculto, más sencillo, más claro. He vivido de la mentira toda mi vida.
Ojalá no quisiera engañarme, pero lo quiero y me avergüenza. Parece que me tentasen, que me inducieran, que me sugirieran estas lenguas cínicas de serpiente que ese es el camino correcto. Coacción estatal, cultural, universal. Pantomima, fraude. No cuela. No quiero encajar en algo inferior. No quiero ser así. Renuncio a mi naturaleza. Renuncio a todo. Esto es una locura.
Es muy fácil escribir así. Sin pensar. Sin dar cuentas a nadie. Sin expectativas. Sin engaños. Sin esperanza. Hay entusiasmo en este desprecio. Puedo jurarlo. Es lo único que me queda. No estoy elaborando nada. Mi papel es inocular mi veneno, mi virus. Es lo único que puedo hacer. Que sea mío. No es lo que han hecho todos los individuos más fuertes? Me ha salido un comentario muy chovinista. Volveré a fingir humildad y mansedumbre. Seguidme a ninguna parte. Estáis tan hartos como yo.
La vida material es un fraude que nos vacía. No pongo precio a estas palabras. No voy a ocultar mi odio por más tiempo. Esto es demasiado fácil para evitarlo. Tiene que suceder. Me he resistido tanto. Mis experiencias desaparecerán. Sólo las experiencias son superables. A quien quiera le doy lecciones de engaño profesional. Es un estilo de vida. Justificad vuestra riqueza interior.
No me la váis a pegar. No me haréis caer. Desgraciados. Deseo castigo para todos nosotros. No hay nada que odie más de nosotros que nuestra pereza y nuestra cara dura. Está en contra del arte desinteresado, libre y puro. El arte de vivir. Detiene el verdadero proceso de vida. Nos vuelve más inhumanos. Por eso me causa tanto horror y me enfada de esta manera. Nada más.
Comentarios
Publicar un comentario