Cuentos


Mis queridos desgraciados. Qué sería yo sin vosotros? Sin vuestra desidia hacia mí, hacia mis ideas, mi amor por las cosas? Quién diablos soy yo? Aún no me conoce nadie. Mi mente es autoritaria incluso cuando me olvido de ella. Yo quiero ser la estrella. Si alguien os dice que renuncia a ser sí mismo, no le creáis. Esto nunca sucede. Es la mente la que nos engaña.

Estamos dispuestos a ironizar, a engañar, a aplastar, para seguir huyendo. Admito que os desprecio y que no os conozco. Que pagaría un precio por librarme de esta carga injusta. Porque no sé quién soy ni por qué existe el dolor. Lo inexpresable no necesita explicación. Ojalá siguiera soñando, pero ya no puedo elegir. Mis sueños son otros ahora, más grises, más vacíos.

Yo solía ser el protagonista de mi vida. Me habéis desanimado. Os echo toda la culpa, pero en realidad, algo innato en mi mente no estaba bien, tendía a estropearse o detenerse, a seguir imaginando mundos imposibles. Estas posibilidades ocultan debilidad, mediocridad. Así somos por dentro y el espectáculo es una monstruosidad de todas formas.

Este es mi único discurso. No tengo otro. Quiero esconderme. Me dais asco, tanto como a mí mismo. No tengo a nadie a quien decírselo. Se lo tomaría mal. No quiero forzar la mentira dañina, desgarrar otro corazón. Estoy harto de hacer daño. Quiero una liberación. Paso por una transición. Espero llegar a un sitio mejor que este. Tiene que haberlo.

Desvarío con toda la serenidad que puedo. Sé que estoy en un buen sitio y sueño quimeras, que intento crear mi propio paraíso. Era así desde el principio, porque la mente me servía mientras estaba consciente. Todas las cosas que no llegué a contar carecen de importancia. Son datos inútiles, experiencias irreductibles. Qué sabía yo de la barbarie, si era inocente? Lo era, me atrevo a decirlo. Lo reafirmo.

Estoy harto de nuestro cinismo. Es patético. Con lo fácil que sería (o debería ser) huir... y no volver nunca más a esta civilización perdida de hombres destructores y destruidos. Creéis que estoy exagerando? Entonces es que no habéis llegado a donde estoy ahora, donde eres más feliz, y más infeliz, porque tu experiencia ha cruzado abismos sin importancia, sin motivo, sin misterio ni magia, como los sueños verdaderos.

Es cierto que podría haber sido mucho peor y me da igual. Me he solidarizado con esa idea sólo para detestarla como al resto. Yo quería ser un buen ejemplo, un ejemplo mejor, filósofo, orador... Un mentiroso más discreto, más "honrado". Yo también creía que tenía una vida especial, que había un camino más fácil. Una solución directa.

Lo que he encontrado es que es mejor sufrir en silencio nuestros delirios. Porque las quimeras son una distorsión de la pasión. Una verdadera trampa sin vida, destructora de vida. Sed inmorales. Olvidaos de todo. Cambiad todo lo que podáis. No hay escapatoria. Nuestro cinismo no nos salvará, por muy refinado que sea, por mucho que queramos reinventarlo.

Sé que soy pesimista escribiendo así. Al menos, me calma un poco. Estoy siendo honesto, todo lo que puedo serlo ahora. No he podido ser mejor, ni más trabajador, ni más brillante o divertido, ni más espectacular. Sólo soy un hombre que aún se cree especial, como cada uno de vosotros. Sé que sería un error de novato subestimaros. Lo digo, pero no lo hago. No sé muy bien lo que digo.

Aún soy libre y deseo aprisionarme porque me siento desnudo y desubicado. Siento que a estas alturas ya debería haber sido una eminencia. "El hombre". Pero soy un desconocido. Soy un perdedor y no creo en los que se consideran ganadores. Creo que han tenido una suerte inmerecida como la mía, que no son conscientes de sus ventajas y que desperdiciarán todas sus riquezas.

No creo que se pueda crear algo de la nada. Creo que las oportunidades surgen de las crisis gracias a la creatividad y no sé qué significa eso. Sería demasiado complicado para mí. Estoy cómodo con mi ignorancia. Reposo sobre ella y tengo mis recuerdos insignificantes. Tengo mi vida anónima, mis miedos cotidianos. Tengo todo eso y así imagino el mundo. Da igual lo que haya aprendido.

El conocimiento cambia algo, pero es poco. Siempre exageramos. Siempre nos perdemos. Estamos hechos para perdernos. Nadie sobrenatural se me aparecerá. No dudo que algo me encontraré al otro lado, mejor que todo esto. Si no lo hay, no lo sabré nunca. Ahí veré verdaderamente mis faltas, porque mi juicio también llegará. No la vanidad, ni el orgullo, ni el prestigio, ni el reconocimiento exterior, arbitrario, superficial, vacío. Llegarán las cuentas del alma. Los sentimientos que había detrás de cada memoria, resumidos en un careo con la divinidad. Eso es lo que quiero creer, con todas mis fuerzas. Que me aspen, si estoy equivocado. Me da igual. Todo me da igual ahora. 

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