Lluvias de septiembre


No he seguido el plan. No lo había terminado de definir. Mis preguntas son las mismas que ayer. Sólo son preguntas. No sabré nada nuevo. Es cómodo y, al mismo tiempo, incómodo. Así es la verdad. No he terminado de expresarme, pero no creo que pueda terminar. Me comunico ahora, aquí y ahora y digo que no se ha inventado nada que haya cambiado la naturaleza humana.

Digo que estoy solo y acomplejado como cualquier individuo, a pesar de sus máscaras y sus circunstancias, que es imposible no haber aprovechado la vida, porque si no hubiera sido así, hubiera sido muy parecida. En todo caso, hubiera sido menor, pero seguiría siendo conocido, experiencial, medible. Las situaciones son limitadas, los sentimientos, las personas, los defectos. Todas mis visiones de la vida han sido morales.

No tengo la mente abierta y no soy optimista. Quiero cambiar. La cuestión es que el conocimiento es cuantitativo. Eso nos diferencia, la aplicación práctica de un conocimiento específico. Sin embargo, muy pocos, tal vez ninguno, ha conseguido llegar a un conocimiento cualitativo de la realidad, diferente. Yo lo llamaría iluminación o revelación. Creo en ello como última salida. Ellos inspiran. Los genios eran dogmáticos y firmes. Llegaron hasta el final con todo.

Siempre hablo de las mismas cuestiones. No me interesan otras. No creo que vaya a estar bien, pero tal vez consiga un poco de compañía, algo más soportable o agradable, porque yo también quiero vivir tranquilo y feliz como vosotros. Yo también quiero dejar atrás la tormenta que soy. Pero no puedo fiarme de mí mismo. No puedo hacerlo conscientemente. Cuando me engaño, es porque no sé que lo hago.

Hoy es un buen día para ignorar a los que están por debajo, los que tienen cadenas más gruesas o dolorosas que las mías. Los que no se han liberado del trabajo deshumanizador. Yo no les conozco y siempre les imagino. La gente más cercana a mi existencia ha sido tan parecida a mí, que no he sido capaz de ver diferencias entre nosotros. Sólo entre nuestras familias, nuestros amigos, nuestras calificaciones. Etiquetas superfluas e insuficientes. Sé que lo son y vosotros también.

Quiero decir que hoy sería un buen día para hacer una obra de arte con palabras, una apología de la sinceridad más hermosa, estéticamente, con alma, incluso, aunque sea pedir demasiado. Sé que refinar es prostituir, vender, exhibir. Por eso me duele tanto hacerlo, aunque lo haga. Qué elección tengo, esconderme? Negar mi ambición vana? Creo que eso no está en mi poder.

Hoy es un día tranquilo y la lluvia de septiembre cae en silencio sobre mi casa. Estoy muy tranquilo y sueño con el futuro, porque el pasado también era futuro antes de que lo supiera. Hoy me gustaría no odiar nada nunca más y disfrutar de un día con amigos en el campo, en cualquier parte y poder dar rienda suelta a mis imperfecciones, a mi humanidad, a mi pasión, sin tratar de educarla de ninguna manera, cesar, detenerme, dejar de esperar lo peor y vivir, simplemente. 

Comentarios

Entradas populares