Reflexión sobre la función del arte en la Antigua Grecia
Probablemente, una de las pocas cosas en las que Platón y Aristóteles estuvieran de acuerdo es la función correctiva del arte en su sociedad. Aventuro a defender eso. Es evidente que, a pesar de las enormes similitudes que tiene con la nuestra, era una sociedad más simple.
En aquel entonces había también una élite poderosa y rica. Esta controlaba, por decirlo así, a la masa restante, que se ocupaba de su funcionamiento más básico, es decir, de funciones inferiores, pero también necesarias. Ya muchos filósofos vincularon, desde el gran Platón, el funcionamiento de una sociedad con el de un cuerpo.
Desde el principio, creo que se vieron intimidados, estupefactos e impactados por un conjunto de mitos e ideales que no parecían coincidir con la realidad social, cotidiana y física que ellos experimentaban. Aquí entra en juego el arte. En su análisis crítico Poética, Aristóteles habla de dos conceptos clave que explican muy bien la función del arte y lo que sucedía entonces (como sigue sucediendo ahora, aunque no sea en el mismo contexto), la catarsis y la anagnorisis.
La catarsis es lo que los espectadores experimentaban al ver reflejadas sus pasiones en escena. Con ellas se sentían identificados y, lo que se buscaba era producir un cambio de actitud en el espectador, un replanteamiento de los valores, un afloramiento de sus conflictos internos. De una manera bastante brillante y profunda, Nietzsche, muchísimos siglos después, comentaría estos aspectos con su estilo característico y eminentemente vitalista en su obra El origen de la tragedia.
Quiero añadir que, al tratarse, probablemente, de una sociedad más violenta, en la que habían conflictos que hoy nos parecen resueltos y ridículos, temas como el matricidio, el incesto o algunos más por el estilo, eran precisamente los que se escenificaban. Digo esto porque a ellos debían parecerles importantes y decisivos.
Me gustaría añadir también que los artistas buscaban, como lo buscan también hoy, ese deslumbramiento estético que trata de eclipsar a sus espectadores. Hoy, habría claras sutilezas a este respecto, ya que se conoce mucho sobre el mercado y lo que nosotros hemos llamado publicidad (tan infame como predominante en todos los aspectos de nuestra vida), empezando por el concepto de público objetivo o target.
He escrito esto porque quiero que sirva de repaso para ver la profunda influencia que ha tenido el arte como instrumento de control o de influencia sobre las masas, masas que son las que hacen funcionar la sociedad y que se sirven de sus sueños y pasiones irracionales (que en el mercado resultan ser de lo más racionales) para seguir adelante.
Lo que quiero decir, en una palabra es que querían tener contentos a sus ciudadanos y, para evitar que la sociedad se desintegrase, trataban de darle, a pesar de la mejor o peor genialidad del los grandes dramaturgos, un sentido a sus vidas. Creo que esto lo deja bastante claro.
Hoy en día me atrevería a decir que esto no ha cambiado. La sociedad está más acomodada y hay más tecnología, más conocimiento humano, pero seguimos siendo los mismos y tales son nuestras pasiones: ambición, ira, miedo, etc. Esto es lo mismo. Por eso, cuando disfruto escuchando las Euménides, las Traquinias o Edipo, no es porque quiera presumir frente a los demás de conocimientos inútiles, sino porque creo que nuestra vida es un espejismo en el que tenemos cierto poder, cierto margen de libertad.
Sería una tragedia (mucho más real que las representadas) desperdiciarlos y, en este espejismo que dibuja nuestro mundo, me parece un refugio, una fuente de inspiración y creatividad, al igual que a muchos otros (y mejores) antes que a mí, este conjunto de obras pioneras que han sentado las bases de nuestro imaginario, nuestro pensamiento y también todos nuestros conflictos morales, teniendo su máxima expresión en las instituciones, la política o, en definitiva, las relaciones sociales.
Por todo ello, animo a la gente a aficionarse a la cultura griega, porque creo que podemos aprender mucho de ella, de nuestros orígenes y de lo que podemos cambiar de nuestras vidas para ser más felices y enseñar a los demás lo que pueda ser útil o interesante, como yo me afano en conseguir. Esto era lo que quería compartir hoy con vosotros.
Comentarios
Publicar un comentario