Archivos viejos
Hoy escribiré sólo por placer y no para impresionar a nadie. Mi viejo amigo mac funciona y no sé cuánto durará esta vez. Espero que mucho tiempo. Me ha alegrado mucho comprobarlo. Lo daba por causa perdida, pero de vez en cuando, nos llevamos alguna sorpresa.
Me siento como el personaje de Memento. Recuerdo cosas cuando las veo. La memoria es visual. Es como si no lo hubiese vivido y sólo quedase el fantasma del recuerdo. Así me siento al ver mis torpes pasos, todos torpes, todos míos, en el pasado.
Me he sorprendido al verme sediento de venganza por la humanidad. Qué me ha hecho? Ignorarme? No lo hacemos todos? Alguien sabe el motivo? Estos recuerdos de los que hablo no son especiales. Son los de siempre, más o menos desordenados. Es cierto que siento una gran decepción y melancolía. Como si no valiese la pena, en realidad, perseguir ninguna causa segura, más que este momento tal y como es.
No puedo apartarme de los altibajos de mi naturaleza. Soy nervioso, inexacto, obsesivo. No puedo cambiar mi naturaleza y no soy perfecto ni brillante. Muchas cosas de mí se perderán. No sé cuánto y no sé cómo acabaré, cuál será mi verdadero final. Tengo algunas cuestiones que solucionar, pero no sé cómo hacerlo. Me da miedo. Tengo prejuicios infantiles sobre cuestiones demasiado naturales. Demasiado para mi.
Sigo en mi casa. La vida me pone a prueba sin la menor pasión. La pasión es sólo mía. Me siento muy solo, muy perdido. Esperaba llegar aquí de una manera muy distinta. Ni siquiera, con toda esta tecnología, este realismo, este todo tan eficaz, puede uno sentirse en paz. Por qué será? Qué hay en nosotros tan irresistible y escurridizo, que se escapa del tiempo y de la memoria?
Me siento tan extraño. Siempre he querido compartir algo hasta ahora. Pero ahora no creo que sea yo el que lo comparta, no creo que comparta nada. Nada esencial. Nada mío. Sólo siento que dejé rastros que reflejaban una superficie desesperada, llena de vida. Como si la naturaleza hubiese cobrado vida de repente, pero no hubiese perdido su frescura vacía, su vibración inerte.
Intento confesarme, pero no puedo. Mis miedos son escleróticos y antiguos. No hay nada fresco en ellos, nada nuevo, nada veraz. Son residuos absurdos. Cómo puedo ser culpable, siendo tan pequeño? Pero soy yo el que me enfrento a mí mismo. No sé adónde voy. Estoy más perdido que nunca. Miro por dentro con serenidad, pero no es suficiente. Sigo sintiéndome solo.
He rozado muy pocos corazones. Me he gastado en lo superfluo y ya no puedo volver atrás. Pero sucedió y es real. Estoy más cerca de un descanso inmerecido, de una tregua permanente. Sé que otros pasarán por aquí, pero no de la misma manera que yo, no exactamente de la misma manera. Soy mi circunstancia, su consciencia, uno de sus momentos irrepetibles. Pero no puedo saber lo que significa. No puedo terminar de comprenderlo.
Creo que todo este esfuerzo, toda esta vocación será inútil, pero no creo que lo sea más que cualquier otra y eso me consuela. Estoy entero en el mismo lugar, pero eso me hace sentirme vacío. Prescindible, dirigido a la nada inexorable. No sé cómo puedo imaginar tener, o poder tener, el poder, si vengo de la nada. Soy un nombre de lo extraño que no puede pronunciarse, pero se piensa incansablemente.
Sueño conmigo mismo y no conozco la muerte. El humano es el precio de la melancolía, su único fin verdadero. Se viste de muchas iniquidades perdonables. Así estamos hechos. Todo para la melancolía. Esa que se pierde en el tiempo anónimo. Siento serenidad con esta confesión. No tengo deudas con nadie. Nadie puede conocerme. Esto es lo más parecido a la libertad que conoceré.
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