Sensibilidad social


Una amiga me ha pasado un enlace de change.org para actuar y sensibilizar sobre un caso de crueldad animal. Suelen ser tradiciones primitivas y de origen confuso, impulsadas por una catarsis colectiva, generalmente violenta, que se vuelca en el ensañamiento con animales vivos, una especie de GTA, pero en la vida real, gratis, legal. Además, suelen darse en lugares de bajo nivel cultural o socioeconómico. No sé dónde está la dificultad en ver el nexo de unión con comportamientos incívicos. 

Creo que es completamente inútil que de mi opinión sobre ello, pero lo voy a hacer. Lo más vulgar es lo más difícil de controlar. Vemos que en la era de la información proliferan este tipo de contenidos absurdos para reafirmar lo que, al parecer, unos pocos ya sabemos, los infiltrados: que es una burda simulación de civismo, que es otra hipocresía barata y chabacana, casi tanto como los susodichos ritos trivales que denuncian. 


A mí me gustaría saber, lo digo completamente en serio, por qué la mayoría de los seres humanos se empeña en esconder sus vergüenzas detrás de salvajismos ajenos. Acaso no somos nosotros también animales irracionales, entre nosotros? No está de moda hablar así. Es políticamente incorrecto, inmoral, lo llaman algunos. Es no tener principios. Lo que les falta es humillación. 


Esa subcultura de "todo vale", la democracia déspota de la información es, con diferencia, la consecuencia más desagradable de nuestra libertad material e intelectual. Algunos, antes de ser correctos para los demás, es decir, falsos, preferimos ser correctos para nosotros mismos. Lo que sentimos es que es demasiado fácil e inmoral imitar un modelo convencional para quedar bien, ser aceptado por una mayoría despersonalizada, impersonal, en el sentido más peyorativo de la palabra y pretender continuar esa senda el máximo tiempo posible. 

Qué ha sido de los verdaderos ideales? Cuánto tiempo hemos pasado enterrándolos, maltratándolos, burlándonos de ellos, ignorándolos deliberadamente? Lo que siento es que no es tan grave la crueldad con un animal como la esquizofrenia de una sociedad obsesionada con la egolatría de los más débiles. No me siento chovinista, pero sí siento un indescriptible desprecio hacia los que no desean ni se atreven a poner a prueba de verdad su espíritu crítico. O bien no lo tienen o no confían en él. 

No creo que esto tenga verdadero sentido. Esquivan, desconozco con qué honor, los hechos. Creo que nos animamos a ser cobardes porque es más fácil. Siento indignación por la estupidez humana. Tenemos un potencial indescriptible y lo desperdiciamos. Nos hacemos anónimos. Tiramos nuestra vida por la borda. Nos dedicamos a fingir, a hacer como si no hubiera un abismo, una eternidad de vacío existencial esperándonos. Cómo nos atrevemos? Qué nos hemos creído? 

Esto sólo puedo llamarlo locura, en el sentido más humanista que se me ocurre concebir. Erasmo tenía razón. Somos estultos, imbéciles, borregos, hombrecillos desesperados y miopes. Eso es lo que somos. Cómo yo, que soy un miserable y un don nadie, un hombre perdido en el mundo, el último mono, puedo sentirme superior a esta raza de majaderos inútiles, a todos estos necios e insensatos que no ven más allá de sus pobres visiones e ideas ridículas? Es que soy yo el que está loco? Es que el mundo debe enloquecer o permanecer loco para siempre? 

Lo que quiero decir es que me gustaría interrogar, personalmente, a cada uno de los que, con toda su parsimonia y chapucería, defiende, para los demás, siempre para los demás, esperando aprobación facilona y barata, este conjunto de populismos de una agresión intelectual agudísima, pésimos, arrogantes, falsos, odiosos, insípidos, fatuos, vacíos de realismo y de propuestas coherentes, medidas, reflexionadas. Qué es esto? Qué diablos hemos hecho con nuestra inteligencia? Cómo pretendemos salvar, desesperados y tontos, un mundo tan vil y tan repugnante como este? 

Aquí es cuando los moralistas aducen a nuestra piedad y a nuestro sentido común. Dónde está cuando nos relajamos, cuando decidimos jugar a la estupidez, a enmascararnos, a vestirnos de banalidad? Desaparece? Es un truco de magia? Sólo es esquizofrenia? Admito que tengo mucho miedo. Temo por nosotros, por cada uno. No soy milenarista y no me gusta ser agorero. La sociedad no tiene más ni menos de lo que se merece. Pedimos peras al olmo y no tenemos derecho. Nos hacemos ridículos a nosotros mismos. 

Con un poquito más de profundidad en nuestros juicios, nuestra impresión cambiaría mucho. La gente no se atreve a pensar. Está deseando que la engañen. Hoy, más que nunca, la gente obtiene lo que quiere y sabe que no es suficiente. Por eso va en busca de más, como alguien al que no le sacia la droga que toma y requiere una dosis mayor. El mundo morirá por sobredosis de estupidez. 


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