Biografía de estrella
Nació en un lugar cualquiera, preferiblemente en alguna urbe famosa y superpoblada o alrededores. Nadie sospechó su talento o talentos al principio. Recibió la materia prima de la que surgió su arte. Empezó a practicar por puro entusiasmo, por pasión, entretenimiento, ilusión.
Poco a poco, fue captando la atención de los casuales. Mejoró su técnica. Practicó su arte y destacó cada vez más. Fue alcanzando progresivamente cambios de calidad superior y distanciándose de la mediocridad y el anonimato. Primero local, luego regional, luego nacionalmente. Se mudó a un lugar donde sus posibilidades de éxito se multiplicaran. Trabajó más duro. Se asoció con promotores, mentores, expertos...
Debutó. Continuó una carrera en el mundo del espectáculo. Vivió un sueño en la vida real. Se dejó llevar por los excesos y la fama. Despertó envidias y resentimientos, desprecio impotente. Hubo más cambios en él de los que veía la gente, de los que podían ver. Puede que cambien muchas cosas, pero nuestros enemigos quieren seguir pareciendo nuestros amigos.
Desafió a las épocas. Se apartó del código intemporal. Cayó entre las sombras. No recuperó su frescura original. Le pesó más que a nadie. No reconoció su caída. El orgullo se lo impidió. Nuestros líderes han envejecido y se han acobardado. Después de todo, sólo eran seres humanos. Todo encaja demasiado bien en el mito tradicional. Algo debe fallar. La vida real es diferente. Todos somos nadie.
En otras épocas no había tantas posibilidades de destacar como ahora por méritos vanos. Hay estudios de cualquier cosa y habrá más. El talento vale cada vez menos. La vida pierde su estructura. Nos vamos de este mundo sin saber lo que era en realidad. Tengo miedo de convertirme en alguien que no quiero ser y ese temor es lo único que me hace ser como soy.
Describo un caso típico de hipocresía y de pasión desesperada, como todas las pasiones. Codiciamos exactamente las mismas cosas y nuestras locuras no nos hacen diferentes, ni siquiera nuestras locuras. Pasamos los días y las noches pensando que no nos valoran lo suficiente, que nos iremos de aquí sin sentirnos vivos, aunque sólo sea por un día o un instante, como prometían las canciones, las películas, los cuentos...
Todo no era más que un gesto, una mala sombra de la experiencia obsoleta e insuficiente de las épocas pasadas. Pero dentro de mil años seguirán existiendo y sólo habrán cambiado por fuera. Es la prueba de nuestra impotencia ante algo mayor que nosotros, algo que necesitamos. No sabemos describir lo importante, sólo humillarnos y eso basta.
Todo no era más que un gesto, una mala sombra de la experiencia obsoleta e insuficiente de las épocas pasadas. Pero dentro de mil años seguirán existiendo y sólo habrán cambiado por fuera. Es la prueba de nuestra impotencia ante algo mayor que nosotros, algo que necesitamos. No sabemos describir lo importante, sólo humillarnos y eso basta.
Caemos en contradicciones porque no expresamos todos nuestros sentimientos. La mayor sutileza no lo es todo, por más sincera que ésta sea. Hay más de lo que nos interesa y no lo soportamos, lo ignoramos. No sabemos qué es realmente especial. Sólo nos vaciamos en los momentos vulgares de cualquier vida y basta. Bastan los verdaderos ídolos, sin rostro, sin una historia completa ni perfecta, sin forma, pero es muy cómodo decirlo así.
Basta todo lo que no somos nosotros y sólo así nos reconocemos. Por nuestro vacío común, el espacio de todos los sueños posibles. Somos el único animal que no se acepta a sí mismo, que duda de sí mismo, que se oculta y se avergüenza, que necesita creerse diferente, a pesar de las discusiones y las apariencias. El hombre es el enigma de preguntarse a sí mismo, a pesar de todo. Irreductible, irreverente, a pesar de todo. Pero no por ello es heroico.
Basta todo lo que no somos nosotros y sólo así nos reconocemos. Por nuestro vacío común, el espacio de todos los sueños posibles. Somos el único animal que no se acepta a sí mismo, que duda de sí mismo, que se oculta y se avergüenza, que necesita creerse diferente, a pesar de las discusiones y las apariencias. El hombre es el enigma de preguntarse a sí mismo, a pesar de todo. Irreductible, irreverente, a pesar de todo. Pero no por ello es heroico.
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