El mito
El mito es una necesidad humana que no ha sido superada. La mayor de todas. La más importante. Concretamente, una necesidad del espíritu humano. Vivimos con ella, de ella. Por y para ella, exclusivamente. Estamos completamente entregados a ella, en cuerpo y alma. Como el que es vencido, herido por el amor. Ese misterio definitivo, vivo. Siempre renaciente. Tan nuevo como viejo. Santo. El paso del caos al orden a través de un salto mágico, de una peripecia. Una chispa infinita, divina, inexplicable. Inmerecida.
Cuando nos desmoronamos por dentro, la única respuesta a la que tenemos acceso es el mito. Nuestro pensamiento es mitológico. El mito es la respuesta a la antigua pregunta. La reconstrucción de la realidad a través de la fantasía. La expresión incondicional de nuestros profundos deseos. Donde no es ni será nunca posible la casualidad, la inanidad. El absurdo. Para nosotros, es el paso del no-ser al ser. Lo que se entiende intuitivamente y ya no puede ser borrado. Porque ha llegado al corazón. Y lo que llega al corazón ya no sale de él.
No puede cansarnos. Sólo cambiar de forma. Como la circunstancia. Como la historia. El mito es la recaída de la pasión. Su desbordamiento. Su final. El consuelo verdadero, suficiente. Tiempo es profundización de ideas. Todos los lamentos y apologías proceden de arquetipos míticos. De representaciones, de intenciones. Pensamos así ahora. Nos toca vivir vencidos por nuestra propia pasión. Atrapados, alcanzados por ella. Luchando sólo contra ella. Lo único que nos separa de lo absoluto. La prisión de lo físico. Primero aprendo. Luego enseño. El perdón es el fin del castigo.
No puede cansarnos. Sólo cambiar de forma. Como la circunstancia. Como la historia. El mito es la recaída de la pasión. Su desbordamiento. Su final. El consuelo verdadero, suficiente. Tiempo es profundización de ideas. Todos los lamentos y apologías proceden de arquetipos míticos. De representaciones, de intenciones. Pensamos así ahora. Nos toca vivir vencidos por nuestra propia pasión. Atrapados, alcanzados por ella. Luchando sólo contra ella. Lo único que nos separa de lo absoluto. La prisión de lo físico. Primero aprendo. Luego enseño. El perdón es el fin del castigo.
El mito representa el sentido, la esencia de la verdad. El triunfo de la verdad sobre las mentiras. Del orden sobre el desorden. La culminación de nuestro deseo más profundo, que es la comprensión de la verdad. El mito equivale a la capacidad creadora, incontrolable del espíritu. Lo que no se puede mantener, no existe. Los acuerdos se disuelven fuera del presente. Y en él, coinciden. Se integran. Forman una unidad. Un todo.
El exceso de la verdad, de la justicia es la insuficiencia de las mentiras. El equilibrio. Me he atrevido a hablar. No espero que mis palabras caigan en el vacío. No creo que hayan salido de él. Lo niego. Lo negaré siempre.
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