El mal


Ha llegado el momento que estaba esperando. En el que confiaba excesiva y ciegamente. El momento de dar cuenta. Este momento, tal y como es, de afrontar la pasión de nuevo. El enemigo interior. Ningún otro, de entre todos los momentos posibles. Escúchalo bien, sin importar quién seas o quién creas ser. Un momento de claridad en la oscuridad. 

El éxito es la supervivencia y el recuerdo. Actuar como si algo fuera real sin serlo es fingir. El deseo es movimiento hacia delante. Del presente al futuro. El deseo es esperanza. La especulación es proceso de diferenciación. El estrés es frustración. Doblegarse es conmoverse. El humor es asalto agradable. La disciplina es unión entre el cuerpo y el alma, armonía entre ellos. La pereza es hábito. Mira bien de lo que nos rodeamos. Grandeza es uso de razón. Un mundo sin sacrificio es un mundo sin héroes. Sin esperanza. 

El mal está incrustado en mi alma. Chocó violentamente contra él. Lo atravesó. Nadie sabe de dónde vino ni por qué. A todos preocupa, atormenta y sacude. Bestia ciega, vengativa. Maniática, metódica. Empezamos a conocerlo cuando apareció, de repente. No antes. El mal produjo la divagación, el delirio. El vicio y el olvido. La ignorancia. El dolor. Así sucedió, en realidad.

El mal es la caída, la imperfección, la debilidad. La herida del alma. Se rinde a la primera y ni siquiera lo sabe. Es cuando el alma misma se dice: Me engaño. Pero lo oculta, como un lazo. Una trampa. El mal produjo este texto, como una proliferación, un descontrol. Es la irrupción de la oscuridad en la claridad. Demasiado evidente para poder negarlo. Incluso en el pensamiento, que es la intimidad del corazón. Un eclipse que no destruye la luz del sol, ni mucho menos al sol mismo. Es la localidad del error. 

A veces, sospecho que la verdad no es armonía, sino irregularidad. Me siento tentado. Son momentos desagradables, oscuros, que me inquietan y me intrigan. Enfrían súbitamente mi corazón. Como si estuviera muerto en vida. Son momentos desesperados. De indefensión, que es lo mismo que humanidad. En la imaginación, intento inventar una salida que no existe. Por suerte, pasan pronto. La rapidez y violencia de una tormenta se parece a una guerra injusta. Una guerra más. 

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