Los héroes
El amor a los héroes no es original. Simplemente, es inevitable. Debemos reconocer que los amamos como los niños, siendo niños, hombres o viejos. Los héroes representan la parte más apasionada y hermosa de nuestra alma.
Si los clásicos no mienten, los héroes no ganan siempre. Sufren en la adversidad, en la miseria. Idean la forma de encontrar fortaleza en la debilidad. Si fuera lo contrario, si cediesen a la maldad se convertirían en villanos. Los héroes son un sueño que no ha terminado. Me gustan los héroes.
Admiro y aborrezco detalles. Admiramos héroes en obras literarias, películas y en nuestros propios pensamientos, en nuestra vida personal. Porque nosotros también soñamos con convertirnos en héroes. Los héroes nos inspiran. Nos hacen ver una parte de nosotros que no sabíamos que existía y es mejor que todas las anteriores. Son una especie de ave fénix que siempre nos espera al final, cuando caemos más bajo. Levanta nuestro corazón.
Sé que es una visión demasiado poética. Si los sentimientos no fueran excesivos, no existirían. No podrían exaltarse. Esta es la visión que considero más justa a este respecto, pero no es definitiva. Fue justo entonces, cuando empezó esta aventura. Esta relación con las ideas. La idea del bien se parece a una heroicidad. En ella nos recreamos. El descubrimiento de la belleza es fresco e insuperable. El misterio de la belleza es el último. Lo mejor que podemos hacer es usar el mito para el bien. Sin reservas de ninguna clase.
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