Metodología


Estoy construyendo un método para mí. Para sobrevivir en la vida real. Después, podrán juzgar mi penetración, fidelidad y destreza en el aprendizaje de Platón, pero aún no, porque estoy aprendiendo. Sigo vivo. Me parece honrado en cualquier caso pasar de la ignorancia al conocimiento. Considero la revelación, ante todo, una confesión. Un hobby es un pasatiempo. Mi pasatiempo favorito es la filosofía. Mi vocación favorita. 

Cuidémonos de no preocuparnos más por atacar que por recibir el golpe. Eso es, principalmente, lo que me hace considerarnos ignorantes, en lugar de sabios, recordando que en el momento menos esperado, un golpe desprevenido nos desconcertará y, sólo por eso, debemos permanecer en guardia ante nuestra propia ignorancia. Yo no quiero parecer serio, sino serlo. Porque la vida me parece algo serio, a pesar de mis más terribles inquietudes. La vida que vivo, que me hace ser como soy en realidad. 

La inteligencia es reducir hasta lo indivisible. Lo indivisible es la verdad, el conocimiento de la verdad. Aquello sobre lo que no se puede especular. El principio de la filosofía, del filosofar. El método es algo a lo que se es fiel o no. Que se hace personal. Todos juzgamos lo que no conocemos. Es un proceso de reconocimiento. La sabiduría es una disciplina que sigue adelante y supera todas las demás, porque se distingue de ellas. 

Aquello que se aleja de lo indivisible lo llamaremos divagación y grosería, extravagancia. Todo aquello que no es serio y de fiar, sensato, personal. Honesto, reconocible. La filosofía me la tomo como un trabajo vocacional. El mejor de todos. Una vocación para vivir, por la que vivir. Para empezar a vivir de verdad. Un viaje a mi verdadero grupo, a mis semejantes, los que me reconozcan como igual, como parte misma de ellos. Todos escriben, han escrito y escribirán por inquietud, en busca de certidumbre. De presentarla como tal. 

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