Nuevo rumbo

 

He cambiado algunos detalles. Espero que para bien. Tendré que verlo en el tiempo. De momento, estoy solo. Conmigo mismo. 


Lo que me he propuesto ahora es hablar de algo que todos necesitamos y que a todos nos importa. 


La motivación. 


Me he propuesto hacerlo de una manera distinta a como suelo ver que se hace por ahí. Hablo de la mayoría. De lo fácil. Del relleno. 


Quisiera poder hablar con más sinceridad de este tema tan delicado. Sin tantos remilgos. La crisis continúa y será peor. La motivación será cada vez más necesaria. Más urgente. 


Nos desesperamos. Esa es la realidad y todos necesitamos que nos animen. Animarnos. Es fácil desesperarse. Que nos desesperen. El mundo no es lo que nadie esperaba ni deseaba. 


Nos hemos endurecido. Nos estamos endureciendo. Pero el corazón protesta. Hay que luchar por algo. Sentir algo más. No sólo resistir. 


El mundo es dolor. Privación. Pérdida. En lo que se refiere a los sentimientos, es sobre todo el resentimiento, lo que prima. La impotencia, la frustración, la ira. 


La motivación es un intento de volver al principio. De aclararse las ideas. De ser más útil para uno mismo y para los demás. 


A menudo me siento perdido. Me desespero y no siento que vaya a estar mejor. Pero se me pasa. Luego, me digo cosas como: "No voy a estar mejor, pero siempre puedo estar mucho peor, y tengo que esforzarme por evitarlo."


Me calmo por un tiempo. Porque me parece sensato. Necesario. Porque me lo creo. No es fácil vivir bien. Vivir mejor. Pero es el deber de todos. Un deber moral. 


Si estas cosas que digo a ti también te parecen sensatas, eres bienvenido a este blog. Todas las aportaciones cuentan. Estamos para apoyarnos. No para fingir, ni sólo para aprovecharse el uno del otro. Eso se paga con intereses. Bastante es la vida. 



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