Escribir de nuevo
Esto es lo que buscaba, pero ya no lo quiero. Para comprender, hay que totalizar. No hay otra manera. Aunque sólo lo intentemos, totalizamos también. No podemos deshacernos de la mentira. No hay manera de que deje de nublar nuestros pensamientos y los de otros, ahora y después. Antes no era diferente.
Me siento desesperado. No puedo escapar de aquí, pero no sé adónde podría ir, porque no conozco ningún otro lugar. Estoy atrapado y soy mi propia trampa. La cultura es una mentira de la naturaleza. No puedo dejar de lamentarme, de maldecir. El hombre no puede sentirse solo. No escucho la risa divina sobre la muerte del mundo.
Odio todas las imágenes del mundo por ser sólo imágenes. Por producir tanta sed y decepción. No puedo detener nada. No sé quién soy. Estoy cansado de ser vacío. Sin saber nada, no sé qué me sostiene al mundo, si todo lo que soy es un defecto frágil, a punto de desaparecer para siempre. Aún no conozco mi centro. Estoy lejos de él.
Me siento cojo y desnudo ante la nada, lleno de nada, impulsado por la nada. No quiero tener razón. Esto es lo más importante. No hay nada más. Ojalá no me sintiera así. Puede que nadie llegue a entenderlo nunca. Hemos vivido y no sabemos quiénes somos. Morimos sin saber quiénes somos, sin conocernos del todo. Queda atrás toda apariencia mudable.
El mundo es un lugar cíclico en el que todo nace y muere, siendo incompleto. Sólo es externo. No hay ninguna apariencia que permanezca. La filosofía no está viva y ya pasó. Los espectáculos fatuos seguirán sofisticándose y arrastrando a las masas que mueren en vida, que nacieron sordas y mudas de corazón, porque ni siquiera entienden lo que imitan. Miel para los asnos, hasta el fin de los tiempos. Ríos de miel.
Me siento completamente vacío de felicidad. Sin ninguna esperanza de cambiar. Tengo la presión psicológica de todas las generaciones pasadas sobre mí. Sólo soy un hombre y no sé lo que significa ser más que eso. Toda mi carga son mis deseos.
Los deseos no terminan y la muerte es el misterio de ser limitado y desconocido. Ojalá las cosas fueran de otra manera, cualquiera que no fuese esta. Creo que hay muchas más. No podemos salir de aquí. No hay nada que seamos fuera de este lugar, de nuestra memoria y nuestra experiencia.
No estoy preparado para ser tan bueno como los pioneros de la verdad. Soy demasiado pequeño y breve, demasiado ignorante y perezoso. Demasiado caprichoso y ambicioso. Si supiera algo más de verdad, no seguiría siendo el mismo. De repente, pienso de cada mente prodigiosa: quiso fingir que no aceptaba la verdad. Fingir para los demás un ejemplo mejor o diferente. Pero aceptó lo mismo que saben todos los hombres desde el principio hasta su fin.
Se me ha escapado toda la inteligencia, la perspicacia y la frescura. Me han abandonado todas las inspiraciones. El mundo es un lugar corrupto en su interior. No queda nada por descubrir, nada importante. Estamos vacíos. Pasamos vacíos. Todo lo rellena la ilusión, que es lo que queremos creer. Ese deseo es la emoción de estar vivo, de soñar.
Todo lo que se ha escrito no vive. No puedo pensar ni sentir como antes. No soy el mismo. Me he quedado sin palabras, sin fuerzas para mentir como antes. No sé qué es lo que me hizo ser así. Todo ha pasado tan rápido. Ha sido tan anónimo e insignificante. Incluso para mí.
Si esto sirviese para algo más, no me cansaría de escribir. No voy a decir nada nuevo. El código es una trampa de combinaciones limitadas, como todos los códigos. No puedo fingir más. No hay nada que hacer aquí. Nada que esperar ni que pedir. Todo está hecho y no es suficiente. No tengo ninguna gran conclusión para acabar este texto. No podemos cubrir ni quitar nuestra flaqueza. No podemos terminar de conocerla, mientras vivimos.
No consiga el cazador la plenitud de su corazón.
Poema de Gilgamesh
Comentarios
Publicar un comentario